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jueves, 3 de diciembre de 2009

LA CIUTAT SENSE TEMPS


LA CIUTAT SENSE TEMPS' Enrique Moriel (Francisco González Ledesma)
Creu Coberta: Es descriu en la novel com un "paratge força sinistre on penjaven els condemnats, i en el qual hi havia una creu que es tapava cada vegada que algú era penjat. Per això aquell punt fúnebre va començar a ser anomenat la Creu Coberta".
Plaça d'Urquinaona: La major part de les places de la Barcelona medieval eren cementiris. En altres ciutats es van traslladar els cementiris als afores. A la plaça d'Urquinaona, per exemple, es van limitar posar asfalt per sobre de les restes.
Portal de l'Àngel: Fins ben entrada l'edat moderna existia en la que avui és un enclavament comercial un mercat d'esclaus. Allà "no només es venien i es compraven sinó que també podien hipotecar".
Museu Marès: La Inquisició tenia la seva seu en un palau contigu al Saló del Tinell l'entrada del qual era al carrer dels Comtes, la mateixa per la que avui s'accedeix al museu.
 Set Portes: L'edifici que avui alberga el restaurant està adornat amb simbologia maçònica. Originalment era un cafè que no tenia nom. "Es dóna la circumstància que Xifré, el constructor de l'edifici, havia nascut el 1777". Set és el nombre maçònic per excel.lència.
 La Ciutadella: Felip V va fer construir aquesta, originalment, fortificació militar. González Ledesma reflexiona: "Barcelona és possiblement l'única ciutat del món que ha vist alinear els seus carrers per facilitar les càrregues de la cavalleria".
 Penitents.:Costa amunt del barri de Vallcarca "entre boscos i camins de cabres" hi havia unes coves "on vivien uns eremites dignes de pietat, i que la gent deia Penitents ...".

El periodista i escriptor Francisco González Ledesma canvia de gènere literari en la novel 'La ciutat sense temps', deixant de banda la novel.la negra per endinsar-se en la novel.la històrica. 'La ciutat sense temps' (Destino) ha estat publicada sota el pseudònim d'Enrique Moriel.
La Marta Vives, jove ajudant d’un advocat, treballa en l’aclariment de la misteriosa mort d’un prohom de l’alta societat barcelonina actual.
 Durant la investigació, la Marta no sols haurà de trampejar les obscures forces relacionades amb aquesta defunció, sinó que també es veurà implicada en la pugna que la seva família ha mantingut al llarg dels segles amb una altra antiga estirp de la ciutat, els Masdéu.
Al seu encontre hi acudirà un inquietant narrador sorgit dels baixos fons de la Barcelona medieval, perseguit per la Inquisició, líder del poble, i el rostre del qual retrobem en moments decisius de la història de la ciutat.
 La Marta i aquest esperit maleït ens acompanyen en una fascinadora recerca, a través de llums i ombres, que el fugitiu planteja d’aquesta manera: ¿quina prova tenim que en el combat entre el Bé i el Mal, entre Déu i el Diable, va guanyar el primer?
FONT: EDICIONS 62

González Ledesma mostra en la novel-la diferents fets històrics de la ciutat. Per exemple, la Inquisició, el desenvolupament urbà de Barcelona, la lluita contra les tropes de Felip V, els antres malsans on els anarquistes tramen seus atemptats o la cripta d'una naixent Sagrada Família.
 Un fet que apareix que l'autor no ha comprovat ha estat el complot contra el pla Cerdà.
González Ledesma (Barcelona, 1927) narra la història de Barcelona amb una sèrie de secrets, però tots ells estan documentats, segons afirmar l'autor.
Ledesma mostra l'existència d'esclaus a principis del segle XV, l'existència del Cafè de les Set Portes, un edifici ple de simbologia maçònica o un Gaudí que semblava un vagabund.
El que més va cridar l'atenció a l'escriptor al documentar-se per la jnevel-la és que Barcelona està edificada sobre de molts cementiris, per exemple a la plaça Urquinaona.

Una novel•la fantàstica i històrica a la vegada on se’ns descobreixen les històries secretes de Barcelona al llarg dels segles.
Molt interessant.

jueves, 10 de septiembre de 2009

FRANCISCO GONZALEZ LEDESMA

Per coneixer una mica més al pare d'en Méndez, una entrevista que li van fer a El Periodico el 2/9/2009.
"Era un especialista en saber donde caerian las bombas". Premiado muchas veces y reconocido mundialmente, ha hecho realidad el axioma que dice «pinta tu pueblo y pintarás el mundo».
Francisco González Ledesma, Paco para los amigos, es una reserva de memoria viviente, un verdadero testigo de su tiempo.
Nació en Poble Sec, barrio que lo vio pasar hambre, le enseñó a amar, y le grabó hasta el hueso que hay principios que no se negocian.
Todo eso se refleja en su historia como periodista, y en la larga lista de novelas con las que siempre, de una u otra manera, estaba volviendo al barrio del que nunca termina de irse.
 --Usted es novelista y sabe que una historia tiene que comenzar con gancho para retener a los lectores: cuéntenos un recuerdo infantil imborrable. --La guerra civil, que tuve que vivir desde los ocho hasta los once años. Puedo decir, y no es chiste, que soy un especialista en saber dónde van a caer las bombas, por el pitido. Vivíamos al lado de las tres chimeneas, y los bombarderos se empeñaban en destruirlas y dejar sin luz a Barcelona. Mi madre, que era modista de pobres, mi padre, que trabajaba de peón de almacén, duro y cobrando muy poco, y yo nos hicimos grandes conocedores de esas bombas que caían cada dos por tres.
 --Poble Sec tenía fama de ser un barrio rojo. ¿Se exagera mucho? --Nada, era una fortaleza roja, con obreros dispuestos, aún durante el franquismo, a declarar la república a cada rato. Para mí fue la escuela que marcó mi vida y me enseñó lo que era la dignidad de los trabajadores. A los diez años, me acuerdo, ayudaba llevando sacos terreros al refugio antiaéreo. Allí podía ver a esos hombres, humildes, besar a su mujer, despedirse de sus hijos y ponerse el fusil al hombro para marchar al frente. Estábamos convencidos de que podíamos cambiar el mundo, y que valía la pena hacerlo.
 --¿Podía ir a la escuela? --Iba a la escuela del ayuntamiento, una escuela de calidad republicana. Allí aprendíamos no solo a respetar a los mayores, a los ancianos, también que un animal o una flor, la naturaleza, debe ser tratada con respeto. Eso sí, nada, nada nos quitaba el hambre.
--Mucha hambre. --Mucha, hasta enfermarse. A mí me salvó una tía de Zaragoza, cuando me puse tuberculoso. La tía Victoria era modista de ricos, de militares y generales franquistas; con ella pude comer todos los días y me mandó al colegio de los hermanos Corazonistas, que eran buena gente. --Tendría que rezar todos los días. --Ahí estaba el problema. (Sonríe) Yo era un pequeño rojo que no sabía ninguna oración, así que tuve que disimular y aprender rápido. Más tarde, cuando estaba en otro colegio religioso de Barcelona, recuerdo que nos informaron, felices, del fusilamiento de Companys, diciendo que había sido por “mal español y mal catalán”. No era fácil la vida de un niño en ese tiempo, era un mundo que no me gustaba nada. La lectura me ayudaba a soportarlo.
 --¿En los libros encontraba el mundo que le gustaba? --Los libros me salvaron, me protegieron de tanta miseria. Un tío que era periodista tenía muchos libros bajo la cama y me dejaba leerlos. Había de todo. Novelas, cuentos, historias picarescas, de todo, y yo me los comía.
 --¿Por esa necesidad de crear otro mundo llegó a la escritura? --Sí, creo que esa fue la razón para que escribiera. Pero antes me hice abogado. Un abogado que ganaba dinero, pero que era muy infeliz. No me dejaba indiferente que condenaran a un infeliz con hambre, y soltaran al gran estafador que podía pagarse un abogado. Por eso, un día, me puse a estudiar Periodismo.
 --Renegó del abogado y se hizo periodista. --Dejé atrás el abogado rico para ser un periodista pobre. Fue la mejor decisión de mi vida. Primero estuve en El Correo Catalán, y luego en La Vanguardia. Con mucha suerte, porque los dos directores nos permitían hurtarle el cuerpo a la censura, y los lectores de aquellos tiempos eran maestros en el arte de leer entre líneas. Además, de vez en cuando, algo que uno escribe cambia un poco la realidad, y uno se siente como el cielo (ríe) ¡Y además nos pagan por hacerlo
! --Usted tiene un personaje, el comisario Méndez, muy del Barrio Chino, muy del Paral.lel, escéptico, que cree más en la ley de la calle que en las de los tribunales. ¿Cómo se hizo amigo de Méndez? --No hubo premeditación, me lo encontré un día en Expediente Barcelona, editada en los años 80. Fue la primera en la que era personaje, y se me quedó como protagonista en ya no sé si son 12 o 14 novelas.
 --Desde la primera hasta la más reciente Méndez ha sufrido muchos cambios, pero sigue fiel a su gente. --Es como todos los policías de cierta edad. Comenzó con métodos franquistas y luego se fue volviendo democrático. Pero sus ideas de lo bueno y de lo malo le vienen del barrio, de niño. Su código es libertad, justicia y piedad. Siempre es comprensivo con el descarriado, pero no perdona ni a los que matan a un niño ni a los que violan a una mujer. Es un marginal dentro de la policía porque cree sobre todo en la ley de la calle. A Méndez no lo gusta lo que hoy ve. Antes, las putas tenían familia, hijos, en el barrio. Ahora, con las mafias, solo se ven pobres chicas, esclavas sexuales, que vaya a saber cuánto maltrato sufren
.--Méndez y usted tal vez fueron juntos a viejo teatro El Molino. --Me hubiera gustado, pero fuimos cada uno por su lado. Recuerdo que íbamos a los 18 y pedíamos el “champán de la casa”, que no era más que gaseosa, y nos reíamos con los chistes y las canciones que tenían doble sentido. También iban viejitos muy mayores, a mirar las piernas de las chicas, pero decían que iban “por la música”.
 --Hoy, ¿cómo ve a su barrio? --Distinto, y no digo que sea malo o sea bueno, pero es distinto; ya no sé si es mi barrio.
 FONT: EL PERIODICO 2/9/2009

lunes, 6 de abril de 2009

EL INSPECTOR MENDEZ compleix 25 anys



El inspector Méndez, personaje de González Ledesma, cumple 25 años El autor publica la vertiginosa 'No hay que morir dos veces'
EL PAIS, 3 ABRIL 2009
"Todos vivimos mientras alguien nos recuerda". Esta frase es el motor de No hay que morir dos veces (Planeta), una novela de casi 400 páginas en la que pasan tantas cosas que su autor, Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927), deja sin aliento a sus lectores más entusiastas. Este veterano y joven autor, no hay otra manera de decirlo, se ha volcado en el libro de tal manera que hay cuatro historias que bien podrían haber sido cuatro novelas distintas. Se entrecruzan hasta encajar un puzzle sorprendente. Primero, la vida de Nadia, una "niña Down", conmovedora, explotada sexualmente y preparada luego para el gran sacrificio del terrorismo. La de Gabri, un tipo que ha pasado ocho años en la cárcel por cortar la cabeza del hombre que violó a su mujer. La de Sandra, la novia que mata a su prometido de un tiro en la frente el día de su boda. La del sinvergüenza Conde, un acosador sexual de la peor especie... Todo desemboca en la preparación de un ataque terrorista de proporciones insospechadas en un trasatlántico atracado en el puerto de Barcelona. Con esta novela de vértigo, el inolvidable inspector Méndez cumple 25 años, aunque en realidad son 27. Nació como personaje secundario en Expediente Barcelona y se hizo popular en Crónica sentimental en rojo, que obtuvo el Premio Planeta en 1984. "Méndez ha cambiado, como han cambiado las calles de Barcelona. Y sí, esta novela es un poco un homenaje a este policía que siempre está contra la autoridad constituida y que es un poco anarquista como yo". 'Bocata' de chorizo Méndez, el detective que peor come de España, sigue siendo asilvestrado, no obedece órdenes y cree más en la justicia de la calle que en la de los tribunales.
Para celebrar estos 25 años, González Ledesma, en nombre de Méndez, sopló ayer en la librería Negra y Criminal, en el barrio barcelonés de la Barceloneta, las velas de un presunto pastel, en realidad un bocata de chorizo: "¡Hay tantos en todas partes...!". Ledesma ha elegido como uno de los hilos conductores de esta novela, a Nadia, "la nena Down". "Siento gran simpatía, no diré piedad, hacia estas personas incapaces de concebir el mal. Y como Méndez, no perdono a quienes les hacen daño".
Periodista y abogado, Ledesma se negó hace años a defender a un violador. "El Colegio de Abogados me pidió que al menos hablara con él una vez. Lo hice y me di cuenta de que no había violado a nadie. Lo saqué de la cárcel". "Siempre se ha especulado con la edad de Méndez, pero imagino que aún no tiene los 65 años porque sigue trabajando. Nunca se prejubilará". "Tengo un problema. No sé cuánto tiempo me queda para escribir. Probablemente, mi próxima novela será el último Méndez y será más sentimental que nunca".
En No hay que morir de veces, Méndez, por orden de su comisario, estrena móvil, aunque no sabe cómo funciona. Ledesma promete que se modernizará tanto que en el siguiente libro incluso utilizará el ordenador.
Fotografia propietat de la Llibreria Negra i Criminal

GONZALEZ LEDESMA A LA LLIBRERIA NEGRA I CRIMINAL

Gonzalez Ledesma firmant exemplars a la llibreria Negra i Criminal el dissapte 4 i Presentant el nou llibre a la prensa a la mateixa llibreria el dia abans. http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Gonz%C3%A1lez_Ledesma#Serie_M.C3.A9ndez . Serie Méndez • Expediente Barcelona - 1983 • Las calles de nuestros padres - 1984 • Crónica sentimental en rojo - Premio Planeta de Novela 1984 • La Dama de Cachemira - 1986 • Historia de Dios en una esquina - 1991 • El pecado o algo parecido - 2002 Premio Hammett • Méndez - 2006 • Una novela de barrio - 2007 Premio Internacional de Novela Negra RBA Fotografies propietat de la llibreria Negra i Criminal